Cerrar una venta es como una primera cita: todo es química, promesas de amor eterno y todo el mundo saca su mejor cara. Pero luego llega la convivencia. Y ahí es donde muchas agencias pasan del romance al divorcio en tiempo récord.
Si el inicio de tus proyectos se parece a un capítulo de una serie de catastróficas desdichas, donde los correos se pierden, el cliente pregunta lo mismo cinco veces y tú (o tu equipo) hace horas extras que nadie va a pagar, tenemos que hablar.
Tenemos que hablar del onboarding.
Porque el onboarding es la diferencia entre proyectos que arrancan de forma organizada, con satisfacción y confianza… y otros que se convierten en un coladero de improductividad, malentendidos y desgaste profesional.
Sigue leyendo… Que este mal de amores tiene cura.
- ¿Qué es el onboarding de clientes?
- ¿Por qué el onboarding es el sistema más rentable de tu agencia?
- Tipos de onboarding según el tipo de agencia
- ¿Cómo hacer el onboarding de tus clientes paso a paso?
- ¿Qué documentos debe incluir un onboarding?
- Herramientas para automatizar y escalar el onboarding en agencias
- ¿Cómo medir si tu onboarding funciona?
¿Qué es el onboarding de clientes?
El onboarding de clientes es el proceso estructurado que guía a una persona o empresa desde el momento en que contrata un servicio hasta que empieza a obtener valor real de él.
Es el puente que conecta lo que prometiste con lo que vas a hacer para cumplirlo.
Se trata, en definitiva, de poner las cartas sobre la mesa: explicar cómo trabajáis, qué pasará en los próximos días y qué necesitas de su parte.
Es un win-win de manual:
- Para el cliente, porque se ahorra tener que adivinar. Sabe en todo momento dónde está, qué viene después y cuál es su papel dentro del proyecto.
- A ti te permite tener el control, marcar el ritmo, gestionar tareas y prevenir muchos de los problemas que, de otro modo, aparecerían más adelante disfrazados de urgencias, encargos no contemplados o frustración.
Por tanto, este proceso de activación sincroniza tres elementos fundamentales: la promesa, la ejecución del servicio y la experiencia del cliente en sus primeras semanas.
Cuando ese encaje funciona, el proyecto avanza con fluidez. Cuando falla, aparecen fricciones que suelen arrastrarse durante toda la relación.
El onboarding es el arte de demostrarle a tu cliente que no se ha equivocado al elegirte y de fijar las reglas de un juego en el que ambas partes deben ganar.
¿Por qué el onboarding es el sistema más rentable de tu agencia?
El onboarding no es un gesto de cortesía para empezar con buen pie.
En realidad, es una de las palancas más rentables que tiene una agencia para proteger sus proyectos, su equipo y sus márgenes.
1. Reduce el churn temprano y las cancelaciones silenciosas
El mayor problema de muchas agencias no es cerrar ventas. Es retenerlas. Y estadísticamente, el momento de mayor riesgo de abandono ocurre en los primeros 90 días.
Aquí entra en escena un enemigo invisible: el remordimiento del comprador (Buyer’s Remorse).
No suele expresarse de forma directa. Aparece como silencio, menos implicación o proyectos que se enfrían sin previo aviso.
Un onboarding activo elimina esa fricción. Al mantener una comunicación constante y guiada, sustituyes la incertidumbre por seguridad. Si cuidas el inicio, blindas la relación antes de que el cliente empiece a buscar excusas para irse.
2. Aumenta la rentabilidad del proyecto
¿Cuántas horas pierdes restableciendo contraseñas, explicando por quinta vez cómo funciona el proceso de revisión o buscando archivos que se enviaron por WhatsApp un domingo? Esas horas son dinero que tiras a la basura.
Un onboarding estandarizado educa al cliente. Si le enseñas desde el minuto uno cómo debe enviarte la información y qué canales usar, te ahorras cientos de micro-interrupciones.
Del mismo modo, al definir bien el marco de trabajo desde el principio, reduces reuniones innecesarias, correcciones constantes y tareas que no estaban contempladas. Trabajas con foco y el cliente entiende qué entra y qué no.
Además, tu LTV (Lifetime Value) aumenta:
- Menos gestión reactiva significa más tiempo para la estrategia y mayor rentabilidad por hora trabajada.
- En paralelo, cuando la experiencia es buena, la relación se alarga, aparecen ampliaciones de servicio y las renovaciones se producen con menos fricción.
Retener a un cliente satisfecho siempre resulta más rentable que salir a buscar uno nuevo.
3. Mejora la percepción de valor desde el primer día
La confianza no llega con los resultados. Llega antes: con el Time to Value (TTV).
El TTV es el tiempo que transcurre desde que el cliente paga hasta que percibe el primer valor real. Ojo, no tiene por qué ser el resultado final (como doblar la facturación, que lleva su tiempo), pero sí una pequeña victoria, un quick-win.
Puede ser una auditoría reveladora, la configuración de un dashboard profesional o un plan de acción impecable; valor en forma de implicación, acompañamiento y sensación de control.
Si el cliente tiene que esperar dos meses para ver algo, se pondrá nervioso. Si en la primera semana ya recibe valor, su confianza se dispara.
Cuanto más corto sea el TTV, más crédito emocional tendrás para trabajar tranquilo.
4. Alinea expectativas y evita fricciones futuras
Muchas fricciones no nacen de un mal servicio, sino de expectativas mal gestionadas.
Uno de los grandes asesinos de la rentabilidad es el scope creep (el aumento descontrolado del alcance).
Empieza con un «¿me podrías mirar esto rápido?» o «solo una cosa más» y acabas trabajando el doble por el mismo precio. El onboarding actúa como un escudo protector.
Al definir claramente en el documento de bienvenida qué incluye el servicio, qué no incluye y cómo se gestionan los extras, estableces los límites de forma elegante pero firme.
Es mucho más fácil decir «como vimos en el documento de inicio, esto se cotiza aparte» que tener esa discusión tres meses después con un cliente enfadado.
5. Diferencia a tu agencia en un mercado saturado
La mayoría de agencias compite en discurso. Pocas compiten en lo que a procesos se refiere.
Tener un onboarding definido, profesional y bien explicado no solo mejora la experiencia del cliente, sino que se convierte en un argumento diferencial y en tu ventaja competitiva.
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Tipos de onboarding según el tipo de agencia
Aunque la filosofía de base es la misma —recibir, ordenar y generar confianza—, la ejecución no puede ser idéntica para todos.
Aplicar una estrategia de café para todos es un error. No puedes gestionar igual la ansiedad de un cliente que espera una web nueva (producto visual) que la de uno que ha contratado SEO (servicio invisible a corto plazo).
Cada servicio tiene sus propios puntos de dolor y sus propios cuellos de botella. Adaptar la fase de arranque a la naturaleza de tu agencia es lo que marca la diferencia entre un proceso correcto y una experiencia memorable.
En agencias de marketing digital
Las agencias de marketing se enfrentan a un doble reto:
- Gestionar el caos del cliente: este suele llegar con ideas dispersas, referencias externas, presión por resultados rápidos y, muchas veces, con la mochila cargada de malas experiencias previas. La fase de arranque tiene que servir para poner foco y bajar expectativas a tierra sin pinchar el globo.
- La inmersión total en la marca del cliente: si vas a gestionar sus redes sociales o sus campañas de publicidad, tienes que pensar y comunicar como ellos. Entender su negocio, su tono de voz, sus valores y su verdadero diferencial.
Por eso, el onboarding en marketing debe incluir sesiones profundas de branding y definición de buyer persona. Si te saltas esta fase de inmersión, no harás marketing. Solo ruido.
En agencias SEO
El SEO tiene un problema de base: es una carrera de fondo, pero los clientes suelen tener mentalidad de sprint. Quieren estar los primeros en Google o que la IA los mencione, pero los algoritmos tienen sus propios tiempos.
Por eso, en este caso, el onboarding no es solo técnico; es pedagógico.
Tu primera misión será gestionar la paciencia. Si no explicas bien las reglas del juego al principio, al segundo mes recibirás la temida llamada de: «Os pago, pero yo no veo nada».
Por tanto, si tienes una agencia SEO, debes centrarte en tres pilares:
- Transparencia y comunicación, para explicar que no ver resultados hoy no significa que no se esté trabajando.
- Visibilidad técnica: muestra el trabajo que haces en segundo plano: auditorías, indexación, limpieza de código.
- Acceso total: garantizar que el traspaso de propiedades (Search Console, Analytics, GA4) sea impecable desde el primer día.
Un onboarding SEO bien planteado deja claro:
- Qué se va a trabajar en cada fase y por qué ese orden importa.
- Qué resultados pueden esperarse a corto, medio y largo plazo.
- Qué factores están bajo control de la agencia y cuáles no.
- Qué implicación se necesita por parte del cliente, sobre todo en lo que se refiere a contenidos y validaciones.
En SEO, el onboarding evita que el cliente se canse antes de que lleguen los resultados.
En agencias de diseño y desarrollo web
Este es el terreno donde mueren los cronogramas.
¿La causa número uno de los retrasos? El cliente no entrega el contenido o su feedback se queda en el limbo.
En proyectos de diseño o desarrollo, el onboarding debe funcionar como una esclusa de seguridad.
Muchos proyectos se estancan y se pudren durante meses porque el cliente no da feedback, envía el logo a baja resolución, los textos a medias y las fotos por WhatsApp un domingo por la noche.
Aquí el onboarding tiene que ser explícito y rotundo:
- Recolección de activos (assets): facilita la vida al cliente con carpetas, canales de comunicación y formatos específicos.
- Apúntate también esta regla de oro: no empiezo a diseñar/programar hasta que no tenga todo el material.
Puede sonar duro, pero es la única forma de proteger la rentabilidad del proyecto y cumplir con la fecha de entrega. Si eres flexible aquí, el proyecto se convertirá en un chicle que nunca se acaba.
El onboarding también sirve para explicar cómo funciona el proceso creativo y técnico. No para justificarlo, sino para que el cliente entienda por qué no todo se decide el primer día ni todo se puede cambiar en cualquier momento.
Desde el inicio debe quedar claro:
- Qué decisiones debe tomar el cliente y en qué momentos del proyecto.
- Cómo se va a recoger el feedback y en qué formato.
- Qué se considera una revisión y qué implica un cambio de alcance.
- Qué ocurre cuando una validación se retrasa o se bloquea.
En diseño y desarrollo, este proceso de incorporación del cliente evita el estancamiento.
En servicios recurrentes
Si ofreces mantenimiento web, consultoría mensual o servicios de retainer, el peligro es el silencio.
Cuando todo funciona, el cliente deja de percibir el problema… y empieza a cuestionar la solución.
¿Por qué te pago si la web nunca se cae?
La respuesta es obvia (no se cae porque trabajamos para que no suceda), pero aun así hay que decirlo.
Por tanto, aquí el onboarding funciona como un sistema de reconfirmación de valor.
Define desde el día uno cómo, cuándo y qué se va a reportar, porque en servicios silenciosos, el reporte mensual es tu única herramienta de retención y fidelización:
- Establece una dinámica de comunicación sostenible.
- Define rituales: reuniones, informes, revisiones.
- Explica cómo se mide el progreso a medio plazo.
- Evita la dependencia excesiva de tu cliente hacia ti.
Un onboarding sólido en servicios recurrentes reduce el desgaste, refuerza la percepción de valor, mejora la retención y facilita futuros upselling del servicio.
¿Cómo hacer el onboarding de tus clientes paso a paso?

No hace falta complicarse la vida con procesos dignos de la NASA.
El onboarding no deja de ser un proceso descriptivo, repetible y flexible, capaz de adaptarse a distintos clientes para que se sientan cómodos con tu metodología de trabajo.
Fase 1: preparación interna antes de hablar con el cliente
A veces, quien ejecuta no es la misma persona que vendió el servicio.
Por eso, antes de enviar un solo correo o reunirte con el cliente, necesitas hacer un handover interno.
El handover es una reunión (o un documento de traspaso) donde se vuelca toda la información del cliente: qué se ha vendido, qué expectativas tiene, qué le preocupa, qué promesas se le hicieron y qué riesgos o alertas conviene tener en el radar.
Una nueva regla de oro: el cliente nunca se repite.
El hecho de tener que contar su historia cada vez que conversa con alguien diferente de tu equipo juega en tu contra.
Tu equipo debe estar al tanto de la cuenta (ya sea con un CRM u otros métodos) y conocerla antes del kick-off. Este planteamiento dejará patente tu profesionalidad y alineación interna.
Esta especie de traspaso interno no es pura burocracia. Es prevención, es servicio y experiencia. Cuando se hace bien, el cliente siente continuidad y confianza. Cuando no, el efecto es totalmente contrario.
Fase 2: bienvenida y marco de trabajo
El primer contacto marca el tono de toda la relación. Y qué mejor que enviar un paquete de bienvenida (welcome kit).
Es un correo (o una landing page) diseñado para tranquilizar y guiar. Debe incluir:
- Un agradecimiento sincero por la confianza.
- La presentación del equipo: quién es quién y qué hace.
- El roadmap de las próximas semanas: Día 1: Accesos. Día 3: Reunión. Día 7: Primer borrador.
- El enlace al documento de condiciones o metodología de trabajo.
El objetivo es que el cliente perciba profesionalidad, expertise y autoridad.
Fase 3: recogida de información relevante
Esta es quizás la fase más tediosa. Necesitas logotipos, manuales de marca, accesos al CMS, cuentas de publicidad, etc.
El error habitual es pedirlo todo en una cadena de 40 correos que se van perdiendo. O peor aún, pedirlo el día antes de necesitarlo.
Pónselo fácil desde el inicio con formularios inteligentes o carpetas compartidas.
El formulario inicial o documento de recogida de información no deja de ser el briefing del proyecto. La diferencia está en cómo lo planteas: si como un interrogatorio… o como una guía que ayuda al cliente a pensar.
Aquí es clave guiar al cliente. Explicar por qué se pide cada dato y cómo va a utilizarse. Cuando el cliente entiende el para qué, responde mejor.
Fase 4: reunión de kick-off con objetivos claros
El kick-off marca el inicio oficial de la ejecución.
Si la venta fue el «sí, quiero», el kick-off es la lectura del contrato matrimonial.
En este punto se validan expectativas, se explica el plan de trabajo y se aclaran roles y responsabilidades. También es el momento de marcar límites y confirmar cómo se tomarán decisiones.
De esta reunión debe salir un acta (el famoso Meeting Minutes) que se envía al cliente. Lo que no está escrito, no existe.
La agenda perfecta del kick-off
- Presentaciones (Roles).
- Repaso de objetivos (S.M.A.R.T).
- Definición de KPIs (qué es éxito y qué es fracaso).
- Establecimiento de límites:
- Tiempos de respuesta.
- Horarios de atención.
- Canales oficiales (Slack vs. WhatsApp).
- Cronograma
- Tareas y responsabilidades
- Dudas
Este punto ahorra muchas conversaciones incómodas en el futuro.
Fase 5: configuración técnica y primeros entregables
Accesos, herramientas, configuraciones y primeros entregables deben servir para generar una primera señal de valor.
No se busca impacto final, sino transmitir que el proyecto está en marcha y bien encaminado.
Fase 6: activación del servicio
El cliente ya sabe cómo comunicarse, qué esperar y cómo encaja cada acción dentro del plan general. El proyecto avanza sin sobresaltos, porque el terreno ya está preparado.
Asegúrate de comunicarle cada cambio de fase para que sepa en todo momento en qué punto del roadmap se encuentra y qué viene a continuación.
Fase 7: primeros hitos y validación
Antes de dar por cerrado el onboarding, valida que la dinámica ha funcionado.
No esperes al reporte mensual. A los 15 o 30 días, haz un control de calidad. Una llamada rápida o un correo de seguimiento: ¿Cómo te estás sintiendo con el proceso? ¿El ritmo de comunicación es el adecuado?
Además, intenta entregar una victoria temprana (quick win): un pequeño error corregido, una mejora visual en su web o una primera campaña lanzada. Y, de nuevo, comunícalo.
Esto valida su decisión de compra y compra paciencia para los resultados a largo plazo.
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¿Qué documentos debe incluir un onboarding?
La memoria es frágil y las palabras se las lleva el viento (o se pierden en hilos de email infinitos). Por eso, documentar es profesionalizar.
Aquí tienes los 5 imprescindibles que deberías incluir en tu proceso de embarque.
1. Documento de bienvenida (welcome pack)
Este documento es el manual de usuario de tu agencia.
Debe responder a lo básico antes de que lo pregunten:
- Quién es quién: fotos, nombres y roles. Que sepan a quién acudir para una factura y a quién para un cambio técnico.
- Logística básica: horarios, festivos y herramientas que usaréis.
2. Roadmap o plan de trabajo inicial
Tu cliente necesita un mapa sencillo para visualizar la estrategia a grandes rasgos. Basta con que le muestres una línea de tiempo visual con los hitos principales de los primeros 90 días.
- Semana 1: auditoría.
- Semana 2: estrategia.
- Semana 3: lanzamiento.
- Etc.
Ver un horizonte de acción reduce la incertidumbre.
3. Definición de objetivos y criterios de éxito
Este es el documento que os salvará la vida en las reuniones de seguimiento trimestral.
Hay que definir qué significa ganar de forma objetiva.
Evita objetivos vagos como «mejorar el SEO» o «vender más».
Aterriza en KPIs concretos: «Pasar de 10 a 50 leads cualificados en 6 meses» o «Reducir el coste por adquisición un 15 %». Si firmáis qué es el éxito ahora, nadie podrá mover la portería en mitad del partido.
4. Documento de alcance y límites (scope of work)
Este es tu escudo contra el scope creep (el trabajo extra no remunerado).
Es vital que tengas un documento, anexo al contrato pero más legible, que diga claramente: ESTO SÍ entra y ESTO NO entra.
- ¿Entran correcciones? Sí, hasta dos rondas. La tercera se factura aparte.
- ¿Entran las imágenes de stock? No, las paga el cliente.
- ¿Entra subir los productos a la web? Solo los primeros 10; el resto es cosa vuestra.
Definir el NO es tan importante como definir el SÍ. Te va a ahorrar discusiones y protegerá tu margen de beneficio.
5. Normas de comunicación y colaboración
Si no pones normas, el cliente asumirá que estás disponible 24/7. Debes establecer:
- Canales oficiales: «Usamos Slack para el día a día y Email para entregables. No usamos WhatsApp para trabajo» (salvo urgencias reales, que también debes definir).
- Tiempos de respuesta (SLA): «Respondemos en un máximo de 24 h laborables». Así evitas que se pongan nerviosos si no contestas a los 10 minutos.
- Dinámica de reuniones: Cuándo se hacen, cuánto duran y quién debe asistir.
Poner límites no es ser antipático, es ser profesional. La realidad es que los buenos clientes agradecen el orden.
Herramientas para automatizar y escalar el onboarding en agencias
Llega un momento en la vida de toda agencia en el que la hoja de cálculo se queda corta. Si quieres crecer, no puedes depender de tu memoria ni de procesos manuales que consumen horas.
Aquí es donde la tecnología se convierte en tu mejor aliado.
Automatizar el onboarding no significa deshumanizarlo; al contrario, significa liberarse de tareas repetitivas para que tú puedas dedicarte al core de tu negocio, atender a tus clientes mejor y pensar en su estrategia.
La idea es crear un sistema escalable: que te cueste el mismo esfuerzo dar la bienvenida a un cliente que a diez.
Herramientas imprescindibles para el onboarding
Si tuviéramos que elegir el kit de supervivencia mínimo viable para una agencia, sería este:
- Firma digital: PandaDoc, DocuSign o HelloSign. Permiten firmar el contrato desde el móvil en segundos. Eliminas la fricción arcaica de imprimir, firmar, escanear.
- Recogida de información: herramientas como Typeform o Tally permiten crear cuestionarios condicionales que se ven bien y son fáciles de rellenar. Drive es otro punto de encuentro que no tiene pérdida.
- Gestión de proyectos: el panel de control (ClickUp, Asana o Notion). Si no está ahí, no existe.
- Comunicación asíncrona: Loom para vídeos de bienvenida y tutoriales. Explica en 2 minutos de vídeo lo que te llevaría 20 minutos redactar.
- Comunicación ágil: Slack o Microsoft Teams. Para resolver dudas rápidas y mantener el flujo diario sin saturar el correo.
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¿Cómo medir si tu onboarding funciona?
Todo lo que hemos hablado hasta ahora suena genial sobre el papel. Pero, ¿cómo sabes si en la realidad está sirviendo para algo o si solo estás añadiendo pasos extra?
No puedes mejorar lo que no mides.
Y en el onboarding, la medición tiene dos caras: lo que te dicen los datos y lo que te dice el instinto.
Indicadores cualitativos (las sensaciones)
Son difíciles de poner en un Excel, pero son los primeros síntomas de salud de la relación.
- Reducción de cuestiones repetitivas: si el cliente deja de preguntar «¿dónde subo esto?» o «¿cuándo nos reunimos?», tu sistema funciona. No news, good news.
- Tono en las comunicaciones: ¿Los correos del cliente son tensos y secos, o colaborativos? Un cliente bien recibido suele ser más amable.
- El feedback llega sin contexto y en forma de «esto no me gusta» (sin razonamiento alguno).
Indicadores cuantitativos (los datos)
Aquí los números no mienten.
- Tasa de abandono a los 90 días (early churn): si tus clientes se van antes del tercer mes, el problema no es el servicio, es la expectativa generada en la venta y el onboarding.
- Horas no previstas en el arranque del proyecto.
- Número de tareas fuera de alcance solicitadas durante el primer trimestre.
- Tiempo de activación (time to value): ¿Cuántos días pasan desde la firma hasta que se entrega el primer valor? Si bajas de 20 a 10 días, estás comprando fidelidad.
- Tasa de cumplimiento de tareas: ¿El cliente entrega los materiales a tiempo? Si el 80 % de tus proyectos se retrasan por falta de información, tu proceso de recogida de datos falla.
Red flags durante el onboarding
Hay ciertas señales que te deben poner en alerta. Si ves esto en las primeras dos semanas, actúa rápido:
- Retrasos crónicos: el cliente pospone el kick-off dos veces.
- Falta de decisor: a las reuniones asiste alguien que no tiene poder para aprobar nada.
- El «sí, pero…»: el cliente empieza a regatear condiciones del contrato nada más empezar.
En estos casos, habla con tu cliente cuanto antes para reconducir la situación y la implicación.
Conclusión
Como ves, incluso el romance más apasionado necesita metodología, procesos y un reparto claro de las tareas.
Si inviertes tiempo en diseñar esta bienvenida, no solo estarás ganando clientes más felices y comprometidos; estarás blindando tu rentabilidad y tranquilidad mientras disfrutas de lo que haces. Y eso, al final del día, es el verdadero final feliz que todos buscamos.
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