Montar una agencia de marketing digital es una de esas ideas que suenan genial hasta que te sientas a hacerlo de verdad.
Ahí es cuando llegan las preguntas: ¿por dónde empiezo?, ¿me doy de alta como autónomo o monto una SL?, ¿cómo consigo clientes?, ¿qué equipo o herramientas necesito? No te preocupes, porque vamos a desgranar todo el proceso paso a paso.
Hoy en día, los negocios necesitan visibilidad online como el respirar, pero les falta tiempo y conocimiento. Ahí entras tú y tu agencia de marketing digital, un modelo de negocio atractivo que puedes arrancar con poca inversión y escalar a tu ritmo.
Pero ¡ojo!, que la barrera de entrada sea baja no significa que sea fácil. El mercado está saturado de agencias que prometen la luna y entregan humo en PowerPoint. Si quieres diferenciarte, vas a necesitar más que un logo bonito e ilusión. Necesitas estrategia, estructura y, sobre todo, resultados.
- ¿Quién eres? ¿Cuál es tu posicionamiento como agencia?
- ¿Qué tipo de agencia quieres montar?
- La estructura legal y financiera
- Modelos de precio: ¿cuánto cobrar y cómo cobrar?
- ¿Cómo elegir tus proyectos? El arte de decir no y la regla de las 3Fs
- ¿Qué herramientas necesitas (sin arruinarte)?
- El equipo: ¿cuándo y cómo crecer?
- Tu web: el escaparate que no puedes descuidar
- Métricas clave para controlar la rentabilidad de tu agencia de marketing
- Conclusión
¿Quién eres? ¿Cuál es tu posicionamiento como agencia?
Antes de dar un solo paso, trabaja tu branding.
De aquí nace todo. Tu misión, tu visión, tus valores, tu personalidad de marca, tu tono de voz, tu propuesta de valor, tu posicionamiento…
Da igual que vayas con marca personal o como empresa: necesitas una identidad verbal y visual que te represente. Sin eso, serás una agencia más en un océano de agencias iguales.
Piensa en tu branding como los cimientos de una casa. Nadie los ve, pero si están mal puestos, todo lo que construyas encima se tambalea.
Dedica tiempo a responder una pregunta que parece simple: ¿por qué hago esto?
Esa respuesta va a guiar cada decisión que tomes después: desde el tipo de clientes que aceptas hasta el tono de los correos que envías.
¿Por qué quieres montar una agencia de marketing digital?
Una agencia de marketing digital es una empresa que proporciona servicios estratégicos y operativos para promocionar marcas, productos o servicios a través de canales digitales.
Su objetivo principal es conectar a las empresas con su público para generar resultados medibles, ya sea en forma de ventas, leads (clientes potenciales) o reconocimiento de marca.
Pero bajemos esto a tierra. ¿Tú qué quieres conseguir?
¿Quieres una pequeña agencia boutique donde trabajes con tres clientes prémium y vivas con total libertad geográfica? ¿Estandarizar un servicio para múltiples negocios con tu propia metodología? ¿O quizás tu objetivo es construir un imperio con cincuenta empleados?
Todas estas opciones (u otras que tengas en mente) son válidas, y lo que respondas marcará el modelo de negocio de tu agencia de marketing digital.
¿Qué tipo de agencia quieres montar?
No todas las agencias de marketing digital son iguales, y esta es una de las primeras decisiones estratégicas que debes tomar.
1. Según tu posicionamiento
Aquí decides cómo quieres que te perciba el mercado y cuál será tu enfoque:
Por sector
Trabajas con un nicho concreto (clínicas dentales, e-commerce de moda, empresas SaaS). La gran ventaja es que llegas a conocer su mercado en profundidad, entiendes sus márgenes y hablas su mismo idioma.
Por objetivo
Te centras en solucionar un reto muy específico, independientemente de a qué se dedique la empresa. Por ejemplo: generación de leads B2B cualificados, tráfico a tiendas físicas o escalado de facturación en tiendas online.
2. Por servicio
¿Qué tipo de servicios vas a prestar?
Agencia de marketing full-service (servicio integral)
Puedes ser una agencia de servicios 360° que ofrece de todo. Eres como una navaja suiza del marketing digital. Aunque no suena nada mal, requiere un equipo amplio (o una red de colaboradores fiable) y una capacidad de gestión considerable.
Quizás no sea la mejor opción para empezar solo. Sin embargo, si tienes controlados los recursos, el hecho de ser el único proveedor de tus clientes es una gran ventaja que favorece su retención.
Agencia monocanal o de nicho
Se especializa en un único servicio. Solo SEO. Solo contenidos. Solo gestión de redes sociales.
Te conviertes en un especialista. Ser experto te confiere autoridad y también el poder de cobrar tus tarifas más altas. Si dominas un área concreta, este modelo te ayudará a posicionarte rápido.
Agencia multicanal
Combina dos o tres servicios complementarios. Por ejemplo, SEO y marketing de contenidos. O publicidad en redes y diseño de landings.
Este modelo ofrece un equilibrio interesante: especialización suficiente para diferenciarte y amplitud suficiente para cubrir las necesidades reales de tus clientes.
3. Según el tipo de cliente
Tu día a día y tu estrategia cambiarán de forma radical dependiendo de con quién trabajes.
No es lo mismo una pyme local que quiere tráfico físico que una empresa de software B2B que necesita educar a su cliente durante meses para cerrar un contrato anual de alto valor.
Puedes orientarte a B2B (venta entre empresas), ABM (Account-Based Marketing o marketing basado en cuentas), B2C (venta entre empresas), negocios locales, e-commerce, SaaS (Software as a Service, software como servicio) y startups, o profesionales y servicios. Cada perfil tiene ciclos de venta, presupuestos y expectativas distintas.
Teniendo en cuenta estos enfoques, pasa y sírvete: puedes ser, por ejemplo, una agencia multicanal que trabaja por objetivos para e-commerce. O una agencia monocanal de SEO especializada en clínicas dentales. Las combinaciones son infinitas, y la mejor es la que encaja contigo.
La estructura legal y financiera
La primera decisión es elegir entre darte de alta como autónomo o constituir una sociedad limitada (SL).
¿Cuándo merece la pena la SL?
Cuando superas los 40.000-50.000 euros anuales, cuando trabajas con clientes grandes que exigen facturar a una empresa o cuando tienes socios. Mientras tanto, el régimen de autónomos es más que suficiente para arrancar. Este umbral es orientativo y depende de tu situación fiscal concreta; consulta siempre con un asesor antes de decidir.
A nivel general, tendrás que:
- Dar de alta la empresa (como autónomo/freelance o creando una sociedad limitada, dependiendo de tus previsiones de facturación y riesgo).
- Configurar pasarelas de pago y cuentas bancarias profesionales.
- Tener contratos blindados. Nunca, jamás, empieces a trabajar sin un contrato firmado que detalle exactamente qué incluye el servicio, qué NO incluye (las temidas rondas de revisiones infinitas) y cuáles son las condiciones de pago.
La parte financiera merece especial atención
Calcula tus costes fijos (herramientas, software, cuota de autónomos, nóminas si procede, hosting, dominio…) y tus costes variables (subcontrataciones, publicidad propia, formación…).
Con esos números sobre la mesa, podrás definir cuántos clientes necesitas para alcanzar el punto de equilibrio.
Y un consejo que te va a ahorrar muchas noches sin dormir: ten un colchón financiero de al menos seis meses antes de lanzarte.
Modelos de precio: ¿cuánto cobrar y cómo cobrar?
Fijar precios es un arte que mezcla estrategia, psicología y una pizca de valentía, sobre todo si te enfrentas al síndrome del impostor.
Modelo por retainer
El modelo por retainer o cuota mensual fija es el más interesante para una agencia que busca estabilidad. La recurrencia es paz y sostenibilidad para tu negocio.
Cobras una cuota fija cada mes a cambio de un paquete de servicios.
Por proyecto
Un rediseño web, una campaña de lanzamiento, una auditoría SEO completa.
Aquí el reto es presupuestar bien el alcance del proyecto, porque puedes acabar trabajando el doble por el mismo precio.
Define entregables claros y establece un sistema de revisiones limitadas para evitar el temido scope creep (la ampliación no controlada del alcance del proyecto): el típico «solo será una cosita», y otra, y otra,… que no están presupuestadas.
Por hora
La tarifa por hora es la más directa, pero también la que más limita tu crecimiento. Tu tiempo tiene un techo, y si cobras por hora, tus ingresos también.
Funciona bien para consultoría puntual, pero a largo plazo te interesa migrar hacia modelos basados en valor.
Basado en valor
¿Es lo mismo trabajar con una tienda de tu barrio que con Nike? ¿Vale lo mismo una hora de trabajo rutinario que una hora estratégica con la que tu cliente va a ganar dinero?
Hay un dicho que lo resume bien: no cobro por lo que hago, sino por lo que sé.
Aquí un clásico que lo refleja a la perfección:
Si consigues que un e-commerce pase de facturar 10.000 a 30.000 euros al mes gracias a tus campañas, ¿cobrar 500 euros mensuales tiene sentido?
Aprende a comunicar y a cuantificar el retorno de tu trabajo. Los clientes que entienden el ROI (retorno de la inversión) pagan sin rechistar.
Por cierto, que no haya un ROI medible a priori no quiere decir que tu trabajo no sea valioso, aunque tendrás que esforzarte más en que tu cliente entienda tu valor.
Según resultados
También existe el modelo basado en resultados (performance), donde cobras un porcentaje de las ventas o leads que generas.
Es atractivo para el cliente, pero arriesgado para ti si no controlas todo el embudo de ventas. Úsalo solo cuando tengas experiencia de sobra y control total sobre el proceso de conversión.
¿Cómo cobrar?
Tan importante como decidir cuánto cobras es definir cómo lo cobras. Parece un detalle menor, pero una mala política de cobro puede arruinarte el flujo de caja aunque tengas clientes de sobra.
- Lo más habitual en agencias es cobrar por adelantado, ya sea el mes completo o una parte significativa antes de empezar.
- Otra fórmula que funciona bien (sobre todo en proyectos grandes) es dividir el pago en hitos: un porcentaje al firmar, otro a mitad de ejecución y el resto a la entrega. Esto protege a las dos partes y evita que llegues al final del trabajo sin haber visto un euro.
Define tus condiciones de pago desde el primer día y déjalas claras en el contrato: método de pago (transferencia, domiciliación, pasarela online), plazos (pago inmediato, a 15 días, a 30…) y qué ocurre en caso de impago.
¿Cómo elegir tus proyectos? El arte de decir no y la regla de las 3Fs
Es muy tentador decir que sí a todo el que llama a tu puerta (y a veces hasta necesario cuando empiezas).
El problema es que aceptar al cliente equivocado te costará tiempo, dinero y, sobre todo, salud mental. No tengas miedo a decir que no a ciertos proyectos que no te van a aportar más que problemas o desidia.
Ante la duda de si aceptar o no un proyecto, puedes probar y pasarle el filtro de las 3 Fs: Fun, Fame, Finances.
Fun (diversión y motivación)
¿El proyecto te estimula? ¿Supone un reto estratégico interesante o te permite probar tácticas nuevas?
A veces, la excelente sintonía con el cliente, el proyecto como tal o lo mucho que disfruta tu equipo trabajando en esa cuenta justifican de sobra aceptar el encargo.
Fame (prestigio y visibilidad)
¿Es una marca reconocida que quedará espectacular en tu porfolio?
Hay proyectos que quizá no te hagan rico a corto plazo, pero poder poner su logotipo en la página de inicio de tu web te generará la autoridad necesaria para cerrar contratos con clientes mucho más grandes.
Finances (finanzas y rentabilidad)
¿Paga más que bien? Así de simple.
Es un proyecto altamente rentable, con un margen de beneficio excelente que inyecta oxígeno y estabilidad económica a tu agencia, independientemente de que el sector del cliente sea el más aburrido del mundo.
¿Cómo aplicar esta regla en tu día a día?
Es pura matemática de supervivencia para cualquier agencia:
Cumple las tres
Has encontrado un unicornio. Acepta el proyecto con los ojos cerrados y cuida a ese cliente como oro en paño.
Cumple dos de tres
Acepta sin miedo.
Puede que pague fenomenal y sea un reto divertidísimo (aunque nadie conozca la marca), o quizá te dé un prestigio enorme y te apasione (aunque el margen económico esté más ajustado). El equilibrio compensa.
Solo cumple una
Piénsatelo dos (o tres) veces.
Un proyecto que paga muy bien pero te amarga la existencia por la actitud del cliente (solo Finances), o uno que es supercreativo pero te hace perder dinero por las horas invertidas (solo Fun), acabará quemándote a medio plazo.
No te lo pienses. Es un no.
Si no cumple ninguna
Huye sin mirar atrás.
No hay margen económico, no te da autoridad en tu sector y, para colmo, te aburre o te genera dolores de cabeza. Este es exactamente el perfil de cliente al que tienes que aprender a decirle que no con elegancia.
¿Qué herramientas necesitas (sin arruinarte)?
Vivimos en la era dorada de las herramientas de marketing digital y de la IA. Hay tanto donde elegir que el peligro real es suscribirte a veinte plataformas y no usar ni la mitad.
Primera regla: no pagues por lo que aún no necesitas. Muchas herramientas ofrecen planes gratuitos o de prueba. Escala tus suscripciones al ritmo que escala tu agencia, no antes.
Elige las que mejor se adapten a tu flujo de trabajo. En este sentido, las herramientas freemium son una buena idea. Empiezas con la versión gratuita y das el salto al pago cuando ya has escalado.
Gestión de proyectos y tiempo
Es vital que tu equipo y tú sepáis quién hace qué y cuándo. También puede entrar tu cliente en la fórmula si quieres una comunicación ágil y feedback inmediatos.
Herramientas de gestión de proyectos como Notion o Trello pueden facilitarte mucho la gestión de tareas y labores de coordinación.
Olvídate de gestionar clientes por WhatsApp o cadenas de correos interminables: son una fuente inagotable de malentendidos y mensajes perdidos.
CRM (Customer Relationship Management)
Un CRM es una herramienta vital para controlar a tus prospectos y saber en qué fase de venta está cada cliente potencial.
No necesitas nada sofisticado al principio: un Excel con tu pipeline (embudo o flujo de ventas) ya es un buen comienzo. Cuando crezcas, migra a un CRM dedicado.
Tu CMS
Un entorno como WordPress.com es vital no solo para tu web, sino para gestionar los blogs y sitios de tus clientes de forma centralizada con un hosting potente. Además, trabajar con un CMS que conoces a fondo te permite ofrecer un servicio más rápido y fiable.
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El equipo: ¿cuándo y cómo crecer?
Al principio, lo más probable es que hagas de todo. Tu nuevo nombre es Soyel o Soyla.
Soyel técnico, Soyel de atención al cliente… Soyla comercial, creativa, contable y hasta community manager.
Es agotador, pero también te da una visión completa del negocio que ningún máster te va a enseñar.
Cuando la carga de trabajo te supere (y te va a superar), el primer paso no es contratar un empleado a jornada completa. Subcontrata.
Colabora con freelancers especializados en las áreas que más necesites delegar: diseño gráfico, redacción de contenidos, desarrollo web, gestión de campañas.
Así mantienes bajo control los costes fijos bajos mientras validas que el volumen de trabajo justifica una contratación estable.
Y llegado el momento de contratar, en general, prioriza perfiles versátiles sobre ultraespecialistas.
En una agencia pequeña, necesitas gente que pueda moverse entre tareas con soltura. El especialista puro es un lujo que podrás permitirte más adelante, cuando tengas un volumen de trabajo constante en ese área.
También es el momento de documentar procesos. Si cada vez que haces un onboarding de cliente improvisas, estás perdiendo tiempo, recursos y abres la puerta a los conflictos.
Documenta cómo se hacen las cosas, ya sea para delegar tareas o para que cualquiera que se incorpore a tu agencia conozca tu metodología.
Tu web: el escaparate que no puedes descuidar
En casa del herrero, cuchillo de… Acero
Suena obvio, pero te sorprendería la cantidad de agencias de marketing digital que tienen una web mediocre.
Tu sitio web es tu mejor carta de presentación y debería reflejar exactamente lo que eres capaz de hacer para tus clientes.
Necesitas una web rápida, con un bonito diseño, optimizada para SEO, segura y con un mensaje de marca potente.
Nada de textos genéricos del tipo «somos una agencia 360 que ofrece soluciones a medida». Utiliza el copywriting para desplegar tu propuesta de valor de forma atractiva y persuasiva.
Si todavía no tienes caso de éxito o prueba social, no es impedimento para crear un portfolio.
Y, por supuesto, no te olvides de las llamadas a la acción: ¿qué quieres que haga el usuario?, ¿que agende una llamada, se descargue un lead magnet (recurso gratuito a cambio de datos de contacto), …? Pónselo fácil.
En lo que a web se refiere, WordPress.com, con un buen tema, los plugins adecuados y un hosting potente, es una opción excelente para agencias.
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Métricas clave para controlar la rentabilidad de tu agencia de marketing
Crear una agencia es el primer paso. Mantenerla rentable es el verdadero reto.
Tienes la agenda a tope y la sensación de que te vas a comer el mundo. Pero, cuidado, porque aquí viene el jarro de agua fría: facturar mucho no es lo mismo que ganar dinero.
Es el error de novato más clásico. Ves que entran miles de euros en la cuenta del banco, pero a final de mes, cuando pagas sueldos, herramientas, impuestos y a ti mismo… no queda nada. O peor, estás en números rojos.
Para que tu agencia sea un negocio de verdad y no un autoempleo mal pagado que te quite la salud, tienes que medir.
Vamos a ver cuáles son las métricas (los KPIs) que no debes perder de vista para controlar la rentabilidad de tu agencia.
1. Ingresos mensuales recurrentes (MRR – Monthly Recurring Revenue)
Los ingresos recurrentes son la base de estabilidad para cualquier agencia.
El MRR es la cantidad de dinero predecible que tu agencia ingresa cada mes gracias a los contratos recurrentes (esos retainers o igualas de los que hablábamos antes).
Fórmula
MRR = número de clientes con cuota mensual × tarifa mensual media
Ejemplo
Si tus costes fijos mensuales son de 5.000 € y tu MRR es de 6.000 €, sabes que, pase lo que pase este mes, tienes las facturas pagadas y un pequeño margen asegurado.
Cuanto mayor sea el porcentaje de ingresos recurrentes, más predecible será tu negocio.
2. Margen bruto por servicio (y por cliente)
¿Sabes exactamente cuánto te cuesta dar un servicio? Calcula lo que le cobras al cliente menos los costes directos de ejecutar ese trabajo.
Este dato detecta tres situaciones habituales en agencias: clientes muy rentables, neutros o que generan pérdidas.
Fórmula
Ingresos del cliente – costes asociados
Los costes pueden incluir: horas del equipo, herramientas utilizadas, freelancers o colaboradores, inversión publicitaria gestionada, etc.
Ejemplo
Si no conoces este dato, estás gestionando tu agencia a ciegas.
Si le cobras a un cliente 1.000 € al mes por llevarle las redes sociales, pero el freelance que lo ejecuta te cobra 600 € y gastas 100 € en herramientas específicas para ese cliente, tu margen bruto es de 300 € (un 30 %).
Un margen bruto sano en una agencia de servicios debería estar por encima del 50 %.
Si es menor, estás cobrando muy barato o tus procesos son demasiado ineficientes. Analiza qué servicios te dan un alto margen y cuáles te están drenando.
3. Coste de Adquisición de Cliente (CAC)
El CAC responde a una pregunta muy simple: ¿cuánto dinero te cuesta conseguir un cliente nuevo?
Para calcularlo, suma todo lo que te has gastado en ventas y marketing en un periodo (por ejemplo, un mes) y divídelo entre los clientes nuevos que has conseguido.
Incluye la publicidad en Google Ads, lo que le pagas al comercial (o el valor de tu propio tiempo si lo haces tú) y el software de ventas.
Fórmula
Costes de marketing y ventas ÷ número de nuevos clientes
Ejemplo
Inversión mensual en marketing y ventas: 3.000 € vs. clientes nuevos: 6
CAC = 500 €
Cuanto menor sea este coste en relación al valor del cliente, más rentable será tu agencia.
4. Valor del ciclo de vida del cliente (LTV – Lifetime Value)
Esta métrica va de la mano con el CAC. El Lifetime Value (LTV) representa el ingreso total que genera un cliente durante toda la relación con tu agencia.
Fórmula
LTV = ingreso medio mensual por cliente × duración media del cliente (en meses)
Ejemplo
Cliente paga 800 € al mes. Duración media del cliente: 18 meses
LTV = 14.400 €
Tu LTV debe ser, como mínimo, tres veces mayor que tu CAC (LTV > 3x CAC).
Cuando comparas LTV y CAC obtienes una de las métricas más importantes para cualquier negocio digital. Si el LTV es casi igual al CAC, estás trabajando gratis.
5. Tasa de cancelación (Churn Rate)
Imagina tu agencia como un cubo de agua con agujeros en el fondo más o menos grandes.
El agua que entra por arriba son los clientes nuevos. El Churn Rate son los orificios por los que se escapan. Es el porcentaje de clientes que dejan de trabajar contigo en un periodo determinado.
Fórmula
Churn Rate (%) = (clientes perdidos en el periodo ÷ clientes al inicio del periodo) × 100
Ejemplo
Si empiezas el mes con 20 clientes y 2 te cancelan el contrato, tu Churn Rate es del 10 %.
Es normal que haya clientes que se marchen (de ahí la importancia de estar siempre captando).
Sin embargo, un churn alto (+10 %) es una señal de alarma que te avisa de que hay un problema de fondo en la calidad del servicio, en la atención al cliente o en las expectativas que vendes versus la realidad.
6. Tasa de utilización facturable (Billable utilization rate)
En una agencia, el recurso más valioso es el tiempo del equipo.
La tasa de utilización mide qué porcentaje del tiempo de tu equipo (o del tuyo) se dedica a tareas que directamente le cobras al cliente, frente a tareas internas (reuniones sin fin, administración, formación, mirar el correo).
Deberías apuntar a que tú y tu equipo estéis facturando entre el 70 % y el 80 % del tiempo disponible.
Fórmula
Horas facturables ÷ horas totales trabajadas
Ejemplo
Si un empleado trabaja 40 horas a la semana, unas 30-32 horas deberían ser trabajo efectivo para clientes.
El resto del tiempo se lo comen las gestiones. Si esta tasa es del 40 %, estás pagando nóminas por tiempo que no genera ingresos.
Un rango habitual en agencias saludables se sitúa entre el 65 % y un 75 %.
Si es más bajo, el equipo está infrautilizado. Si es demasiado alto, aparece saturación y baja la calidad del trabajo.
7. Ingreso medio por cliente (ARPA)
El ARPA (Average Revenue per Account) indica cuánto factura tu agencia por cliente.
Fórmula
Facturación total ÷ número de clientes
Ejemplo
Facturación mensual: 24.000 € y clientes: 20
ARPA = 1.200 €
Esta métrica permite detectar oportunidades de crecimiento: ampliar servicios, upselling (venta de servicios adicionales o de mayor valor) o paquetes de servicios más completos.
8. Ratio de retención de clientes
Conseguir clientes cuesta mucho más que mantenerlos.
Diversos estudios muestran que captar un cliente nuevo puede costar entre cinco y veinticinco veces más que retener uno existente. Por eso la retención es un indicador clave.
Fórmula
Clientes que permanecen ÷ clientes totales
Ejemplo
Clientes al inicio del año: 40 vs. clientes al final del año: 34
Retención: 85 %
Una agencia con buena propuesta de valor y buen servicio suele moverse entre 80 % y 90 %.
Conclusión
Lo que separa a las agencias que sobreviven de las que no es una combinación de paciencia, capacidad de adaptación y obsesión por entregar resultados reales.
Escucha al mercado, mide todo lo que hagas y toma decisiones con datos, no con intuiciones románticas.
Si tienes los conocimientos, la actitud y la constancia para recorrer este camino, montar tu propia agencia puede ser una de las mejores decisiones profesionales de tu vida.
No porque sea fácil, sino porque la recompensa de construir algo propio con tu sello tiene un valor difícil de igualar.
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